Auditoria de Gestión para Asociaciones Civiles Sin Fines de Lucro.

huracan

La Administración es el corazón de la entidad y si la Administración funciona bien y tiene todos los canales funcionando e interactuando entre sí, el resto de las áreas podrán recibir la información certera y en tiempo para tomar decisiones.

Para el caso de los clubes de barrio, las estrategias, a mi entender, se basan en los recursos que pueda generar para preparar una Administración adecuada de acuerdo a sus posibilidades y, dentro de ella, tratar de establecer un área de auditoria de gestión, que puede aportar conocimientos  un profesional, dedicado a dicha especialización, para colaborar capacitando a los integrantes de dicha área para su mejor control y así mejorar su cometido, emitiendo, por ejemplo, informes mensuales y/o trimestrales a las autoridades del Club para la toma de decisiones para que puedan ir marcando la estrategia y táctica del Club, tanto en la parte interna de la entidad, como con sus relaciones con las demás entidades, tanto públicas como privadas. A partir de lo expuesto, los directivos buscarán estrategias adaptativas para cada época

Resulta cada vez más evidente el número de entidades existentes; el número de personas que trabajan en las mismas incluyendo los voluntarios; el volumen de proyectos gestionados, así como el número de personas beneficiarias de su labor social. Para llevar a cabo toda su función social, las ESFL encuentran como principal obstáculo la captación de recursos financieros, que se basan, fundamentalmente, en fondos obtenidos de su base social (cuotas de socios) y ayudas públicas (subvenciones). Por ello, resulta de vital importancia el mantenimiento de un nivel de confianza y de credibilidad en sus grupos de interés: usuarios, donantes, socios, voluntarios, otras entidades, sociedad en general… Por tanto, la confianza y la credibilidad se tornan fundamentales como garantía de su misión y la continuidad de su actividad. En este contexto, estas entidades deben dar una respuesta a las necesidades de información de sus partes interesadas. La respuesta se obtiene a través de la transparencia y la rendición de cuentas.

Una desinformación o un uso inadecuado de los fondos y actividades pueden suponer un menoscabo de la ESFL y suponen un costo en su reputación que puede poner en peligro su propia existencia, así como causar un grave perjuicio en el resto del sector.

Estudios especializados afirman que, cada vez más, las ESFL integran en su funcionamiento altos grados de transparencia y buenas prácticas, ejerciendo así una fuerza tractora hacia el resto del sector, lo que conlleva a alcanzar mayores grados de transparencia. Para ello, estas entidades han de incorporar en su funcionamiento principios de transparencia como son: funcionamiento y regulación del órgano de gobierno, claridad y publicidad del fin social, planificación y seguimiento de la actividad, comunicación e imagen fiel en la información, transparencia en la financiación, pluralidad en la financiación, control en la utilización de fondos, presentación de cuentas anuales y cumplimiento de las obligaciones legales y principio de promoción del voluntariado.

En este contexto, el informe de auditoría y la actividad de auditora constituyen una de las principales herramientas para proporcionar confianza y credibilidad a los grupos de interés. La auditoría permite determinar si las cuentas anuales de la entidad reflejan su imagen fiel de acuerdo con el Marco de Información de las Entidades Sin Fines de Lucro, que recoge la adaptación sectorial del Plan General Contable, siempre que este les resulte de aplicación.

Así, a través de la auditoria obligatoria y/o voluntaria, las ESFL aportarán un alto grado de confianza y credibilidad a sus grupos de interés e incrementan de forma exponencial sus principios de transparencia y buenas prácticas. En tiempos inestables como los actuales, donde se exige a las estructuras hacer más con menos recursos, la auditoría interna de gestión se convierte en el elemento clave de las organizaciones para no solo preservar su valor, sino también para la creación de valor, por medio de servicios de ayuda a la Dirección, alertando de problemas, logrando una mayor transparencia y fortaleciendo su capacidad de gestión de riesgos.

Pero ¿cuáles son las líneas de trabajo que debe seguir la auditoría interna de gestión para llegar a crear valor? Fundamentalmente tres:

mejora de oportunidades para alcanzar los objetivos de la organización, mejorando su capacidad de ejecución de los planes estratégicos,

-identificar mejoras operativas, garantizando que la etructura está aplicando las mejores prácticas en sus procesos

-y la reducción de la exposición al riesgo, tanto de los riesgos actuales como de los emergentes.

La auditoría interna de gestión constituye una actividad de comprobación y de asesoramiento, realizada fundamentalmente para la gerencia, respecto de todo tipo de operaciones que realice la organización.

Su objetivo no es solo el de comprobar y lograr la fiabilidad de los estados financieros en que se refleja la gestión sino también la de enjuiciar la organización para que ésta sea lo más eficiente y fiable posible teniendo en cuenta las especiales características de la propia entidades.

El control interno, por tanto, comprende el plan de organización y todos los métodos y medidas coordinados que se adoptan para salvaguardar los bienes, comprobar la exactitud y veracidad de los datos y promover la eficacia de los métodos preestablecidos.

La actividad de auditoría interna de gestión, por tanto, debe asistir a la organización en el proceso de perfeccionamiento continuo del sistema de control interno aprobado por los órganos colectivos de dirección, mediante la evaluación y calificación de la eficacia y eficiencia del sistema implantado.

La auditoría interna de gestión actúa como tercera línea de defensa, asegurando la eficacia de la gestión de riesgos, control interno y gobierno de la entidad.

El rol del auditor interno de gestión también ha evolucionado en los últimos años, pasando de los roles tradicionales de salvaguarda de activos y cumplimiento de normas, a un enfoque más proactivo de generar valor agregado a la organización, evaluando la efectividad y eficiencia de los procesos, conociendo bien los procesos de negocio, lo que le proporcionará una visión única de los riesgos, permitiéndole innovar, para que la entidad pueda cumplir con sus objetivos definidos en su plan estratégico.

Definitivamente, los procesos y cambios que hoy vivimos como resultado del actual ambiente de entidades deportivas, sitúan a la función de la auditoría interna de gestión, como una actividad crítica en el proceso de asegurar y controlar los riesgos que pueden afectar a la consecución de los objetivos estratégicos de las entidades deportivas.

Algunas entidades deportivas de importancia incluyen dentro de la Administración, sistemas centralizados de gestión, los cuales controlan a cada Subcomisión en su funcionamiento, basado en los fondos destinados del Presupuesto del Club a esa actividad, dentro de los sistemas centralizados de información se incluyen controles que indican los resultados de esa actividad los cuales se ven reflejados en el Tablero de Control, en el tema brevemente expuesto la auditoria interna de gestión la lleva a cabo el sistema integrado. Previamente a dicha implementación se preparan a las personas que van a realizar las tareas encomendadas para su mejor gestión y evitar errores, lo cual compromete a los operadores para su calificado funcionamiento y se involucren en el sistema, asimismo mediante su experiencia pueden aportar innovaciones para que el sistema de control se vaya mejorando en forma continua. Esta herramienta de tarea hace más confiable la información brindada para que la auditoría de gestión sea más eficaz, pues involucra a todas las áreas del club, en este caso, y a todas las áreas de la institución.

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